
Este próximo 20 de enero volverá a reunirse y celebra la cofradía de San Sebastián. Se trata de una cofradía de gran tradición en Cañamaque, siendo la única que pervive en la actualidad de las tres que existieron[1]. De ella se conservan tres libros de actas, el primero de los cuales data del siglo XVII[2], aunque el origen de la cofradía es anterior. El último, que esperamos sea depositado próximamente en el archivo de Osma, comprende los años 1886 a 2020. No es una peculiaridad de Cañamaque la devoción a este santo, ya que en los pueblos de los alrededores existían cofradías con el mismo patrono[3]. En tiempos anteriores se la denominó ocasional y quizá originariamente, cofradía de “S. Fabián y S. Sebastián”, santos que generalmente aparecen asociados. Os invito a conocerla un poco más a través de los documentos históricos, sus objetos o su albada.
Normativa
La institución se organizaba a través de constituciones, decretos o acuerdos y la costumbre. Las denominadas constituciones son las normas básicas de la institución y regulan los derechos y obligaciones de sus miembros. Por otra parte, en diversos años encontramos una serie de “decretos” o acuerdos a través de los cuales podemos ver reflejadas las inquietudes y problemas que en un momento dado aquejaban a la cofradía.
Las primeras constituciones que aparecen en los libros de actas datan de mediados del siglo XVII. Aunque no consta su fecha exacta, por su ubicación en el libro de actas y por el nombre del Abad que las firma[4], podemos colegir que se escribieron hacia el año 1664. La página es de difícil lectura y se encuentra rota en varios lugares. De hecho, ya se encontraba en mal estado cuando se reescriben las constituciones un siglo después, en 1765, puesto que no pudieron reproducir la constitución cuarta. Posteriormente en 1804 y recogiendo actualizaciones substanciales se hacen nuevas constituciones, aunque no utilizan esa denominación al redactarlas.
Tomar la torta. Miembros.
¿Quiénes podían pertenecer a la cofradía? Las constituciones primigenias del XVII parecen señalar que únicamente pueden serlo los vecinos casados varones y éstos, en su caso, pueden pedir el ingreso para su mujer. En consecuencia, los solteros no son pues admitidos como regla general a no ser que sean vecinos pecheros[5]. La cuota de entrada para todos, hombres o mujeres, es de ½ libra de cera y un real por cabeza.
Como excepción si un cofrade fallecía, el hijo mayor varón soltero que quedaba en la familia podía ser admitido en la cofradía sin pagar cuota alguna de entrada. Sin embargo, hasta que se casase o fuere vecino, las dos condiciones básicas que proporcionaban la plenitud de derechos, no podía participar en la junta de la cofradía y en la colación que se celebraba.
En 1768 el Abad Miguel de la Thorre y León[6] escribe de nuevo las viejas constituciones pero aunque señala expresamente que lo que únicamente se pretende es copiar las antiguas constituciones, en realidad se hacen cambios en la redacción que en ocasiones van más allá de la mera modificación de estilo. En efecto, la constitución primera de 1768 continúa señalando la exigencia de vecindad para tomar parte en la cofradía como regla general pero parece admitir tanto a hombres como a mujeres sin que éstas hayan de ser presentadas por sus maridos. El resto de las condiciones, excepciones y cuotas se mantienen[7].
Para 1804 parece evidente que la entrada de las mujeres en la cofradía de manera independiente es un hecho puesto que sus constituciones señalan “…ordenaron y se conformaron que desde oy en adelante y en todo tiempo se admitan hombres y mujeres en esta Santa Cofradia haviendo comulgado aunque sean solteros…”. Se desprende un interés en que la cofradía no disminuya sus miembros no sólo confirmando la presencia independiente de las mujeres, sino también posibilitando que los solteros no vecinos puedan acceder.
En esta fecha también se modifica las cantidades a ingresar para hacerse miembro, de manera que se han de pagar de inmediatamente dos Reales “por el breve[8] de su Santidad” y pasado un año hacer efectivo además lo que constituye estrictamente la cuota de ingreso: Media libra de cera y dos Reales.
En 1848 se establece una única cuota de ingreso de 3 Reales. Hoy en día no existe exigencia de cantidad alguna.
Curiosamente a lo largo del siglo XX se va a ir quedando en el olvido la posibilidad de que las mujeres sean cofrades, de manera que, al menos a mediados del citado siglo, va a considerarse tradición que sólo los varones puedan formar parte. Las exigencias de una diferente situación social, con una población residente en Cañamaque muy reducida, hicieron que a finales del XX se replantearan entre otros aspectos el de las circunstancias para acceder a la condición de miembro. Así, durante la década de los 90 se admitió en alguna ocasión, de manera extraordinaria a tenor de los usos tradicionales de la Cofradía para esas fechas, la inscripción directa de mujeres como cofrades. Ya en 1998 se toma definitivamente y de manera oficial la decisión de admitir mujeres directamente.
Asimismo, desde finales del XX se fue obviando la exigencia, antes natural y lógica, de ser vecino del pueblo. Pero en todo caso pervive la condición de deber “tomar la torta”, en una casa determinada del pueblo.
Esta expresión “tomar la torta” es muy común en los libros de la Cofradía. Se utiliza para señalar que alguien ha sido admitido en la condición de cofrade. Los libros del XVIII y XIX están plagados de adscripciones de nuevas personas donde por una parte se aprecia la costumbre de que el candidato sea presentado por algún cofrade[9] que actúa de “fiador” afirmándose que “se entiende que toman la torta” y explicitándose dónde la toman[10]. Esta torta era un pan de anís de aproximadamente un ¼ de kilo que se encargaba y encarga expresamente para la fiesta y que como veremos era repartido entre todos los cofrades.
¿Cuántos cofrades?
¿Cuál era el número de cofrades en las diferentes épocas? Naturalmente ha ido variando con el tiempo. Tenemos constancia del número en algunas fechas. El tamaño de la Cofradía de San Sebastián fue probablemente menor que el de la Veracruz[11], dados los fines de una y otra, pero parece evidenciarse que la Cofradía de San Sebastián siempre gozó de aceptación amplia entre los vecinos. Así en 1748 son 57. Pero parece que en la segunda mitad del siglo XVIII aumenta significativamente su número, hasta el punto de que en la primera década del siglo XIX a instancias del cura párroco y abad de la cofradía, Francisco Bela, decretaron:
“…que en atención haver bastante numero de hermanos y no poder el señor cura y religioso poder confesar a todos los ermanos en el dia de el santo y su vigilia, que en lo suzesibo bengan dos confesores, acompañados del señor cura puedan confesar a todos los ermanos en el dicho dia y que por su trabajo se le havonen treinta reales.”
En 1847 constan 90 hermanos. Es comentario entre las gentes de más edad que a finales del XIX se encontraba muy mermada de miembros pero que la epidemia de cólera de finales del siglo, de la que se libró Cañamaque, dio impulso renovado a la cofradía. De ser cierto ese declive, se tuvo que dar en la segunda mitad del XIX. Lo cierto es que efectivamente a principios del XX la cofradía parece gozar de buena salud, aunque su tamaño ya no sea el de los tiempos del Abad Bela. Así, en el año 1906 constan 63 hermanos y 6 hermanas. En 1927 eran 71 hermanos y 5 hermanas. La cofradía entró en declive durante la segunda mitad del siglo XX a una con el vertiginoso descenso de la población. A finales del siglo XX, en 1996, el número había llegado a 8. Afortunadamente en el año 2002, iniciado ya el siglo XXI, la institución parece haber dejado atrás el riesgo de desaparición y consta de 16 cofrades, de los cuales 5 son mujeres.
Mayordomos
Los mayordomos eran los encargados de dirigir la cofradía por períodos anuales, entrando dentro de sus responsabilidades llevar la gestión económica de la misma así como otros menesteres de los que nos ocuparemos seguidamente. Los mayordomos han sido siempre dos, existiendo antiguamente una jerarquía entre ellos. La primera acta de la que tenemos constancia data del 21 de enero de 1650[12]. Según ella los nombres de los primeros mayordomos conocidos de la cofradía (los del año 1649) son Matheo Remirez y Miguel Rubio.
Para su designación no se efectúa ninguna elección sino que se sigue el adra o turno entre las casas del pueblo, con la excepción del privilegio de los cofrades nuevos de poder ser mayordomos el año siguiente si así lo manifiestan. De hecho, esta costumbre de que el recién admitido podía servir el siguiente año se ha mantenido como norma consuetudinaria hasta nuestros días.
En 1804 se señala para los nuevos cofrades solteros la obligación, no sólo opción, de entrar sirviendo el primer año, lo cual parece que era ya práctica que venía de antes[13]. Por otra parte, no tenemos constancia de que haya habido mujeres mayordomas hasta finales del siglo XX. Al menos, no consta aparentemente en los libros de actas. Sin embargo, en el Decreto de 1804 se señala que las hermanas viudas no estarán obligadas a servir pero que desde el momento en que se casasen volvían a entrar en el turno de adra aunque su marido no fuera cofrade. De ello parece poder deducirse que la posibilidad de que las mujeres fueran mayordomas existía ya entonces.
La palabra “adra” proviene del árabe ad-dara (la vuelta), significando “turno, vez”. En el pueblo la forma en que se turnaban algunas responsabilidades vecinales se llevaba a cabo siguiendo un turno entre las casas denominado así. Dicho turno comienza[14]:
En las Escuelas para continuar por
La Calle Larga
Puerta del Somo
Plazuela de la Rueda
Calle de la Rueda
Puerta del Somo
Iglesia
Calle de la Iglesia
Barrio Pichel
Calle del Hospital hasta el comienzo de
Las Callejas
Vuelve hacia arriba para continuar por
La Calle del Hospital hasta la casa de los Revives
Calle de la Plaza (incluída la casa del Federico)
Calle la Carrera (hasta la casa del Benito)
Plaza
Calle del Horno
La Camarona terminando en casa del Goyo y volviendo a
La Calle del Horno hasta el final retornando así de nuevo a
Las Escuelas.
El domicilio en que se “tomaba la torta” por primera vez era ya inamovible para el adra de San Sebastián, aun cuando el hermano se hubiera trasladado a vivir a otra casa. Ese acuerdo fue formalmente adoptado en 1838 y se ha conservado como norma consuetudinaria inamovible hasta hoy en día como una de las cláusulas fundamentales de funcionamiento. Sin embargo, esta regla parece que se rompió en ocasiones durante las últimas décadas del siglo XIX. A modo de ejemplo, transcribimos la siguiente anotación:
Primera Acta del Libro III de la Cofradía de S. Sebastián. Acuerdo del día 20 de Enero de 1886.
“Dámaso Yubero pidió la entrada para Telesforo Yubero Gutiérrez y su esposa Micaela Sánchez Martínez saliendo fiador él mismo y habitando todavía en compañía de los padres se entenderá que toma la torta y por consiguiente prestará el servicio de mayordomo en la primera casa que habite lo cual se hará constar en este libro”.
No debemos dejar de subrayar que la expresión utilizada para el nombramiento de mayordomos es “servir” al santo. Ello refleja a las claras que el cargo de mayordomo era un honor, pero por otra parte suponía una carga económica y una molestia que algunos no estaban dispuestos a asumir llegado el momento. Así nos consta en varias actas. En 1848 se decide poner coto a estas renuncias y se aprueba la expulsión de varios cofrades por esta circunstancia. Asimismo, se decide que aquel que llegado el turno no asuma la responsabilidad sea expulsado de la cofradía sin posibilidad de ser readmitido en el futuro.
Con el tiempo, a finales del XX fue disminuyendo el sentido de carga y aumentó el honorífico, de manera que el deseo de asumir la responsabilidad es mayor que el rechazo. En 1999 se decide expresamente que el mayordomo debe estar presente en la fiesta para coger la vara sin que pueda haber familiar que le sustituya en esa función, y si un mayordomo no coge la vara a su debido tiempo, corra el adra.
La expresión “coger la vara” alude a unos chuzos o pequeñas lanzas de autoridad que los mayordomos portan en los actos religiosos de la cofradía, acompañándose también como insignias de unas bandas de color rojo. Dichas varas tienen en su punta superior una pequeña figura del Santo hecha en plata.
Desarrollo de la Fiesta
Siglos XVII y XVIII
De acuerdo a las anotaciones contenidas en los libros de actas, la festividad de S. Sebastián en su origen se celebraba durante dos días: El 20 y el 21 de Enero. El día 20 se hacía misa cantada del Santo a la mañana. Siendo seguida de la colación y la junta de la cofradía por la tarde para culminar con un oficio de vísperas[15] de difuntos por los cofrades fallecidos. Al día siguiente, 21, se hacía una misa de aniversario por los cofrades difuntos.
Siglo XIX
El número de misas es el mismo durante todo este periodo (dos el primer día y una al siguiente)[16]. Sin embargo, desde principios del XIX el desarrollo de las celebraciones es sin embargo más parecido a la práctica seguida en el siglo XX. Así la colación pasa a celebrarse el día siguiente al del santo, esto es el 21 de enero. Además, el día 20 al salir de vísperas de difuntos, y tras hacer el recuento de los cofrades en ese momento, costumbre al parecer ya establecida años atrás [17], se procedía a dar un trago de vino a cada uno de los hermanos casados o viudos, no a los solteros. Esta costumbre de entrega de vino el mismo día de San Sebastián se mantendrá en el futuro como veremos.
Siglo XX
Parece que en el siglo XX desaparece la costumbre de realizar el oficio de vísperas y la misa de aniversario. Durante más de la primera mitad del siglo XX el desarrollo de los actos, muchos de ellos basados únicamente en la tradición no escrita, y que como veremos son sustancialmente los mismos que se celebraban antaño, fue el siguiente:
20 de Enero. 1º día: Ese día, tras la misa y procesión, se hacía Junta General en la Casa del Lugar[18]. Presidía el Abad de la Cofradía, cargo que recaía en el cura párroco del pueblo. El orden del día consistía en encomendar a Dios a los cofrades fallecidos, admitir nuevos cofrades, y por último se procedía al cambio de varas, ésto es, a la elección de nuevos mayordomos siguiendo las reglas señaladas anteriormente. En esta ocasión se servía a cada cofrade dos tazas de vino, en las tazas de plata[19] que desde tiempo inmemorial posee la cofradía. Los mayordomos entrantes eran los encargados de servirlas usando unas jarras a las que se les había echado vino de un boto. A esta reunión sólo acudían los varones, lo que refleja el poco peso que la mujer ejercía en la cofradía tradicionalmente. De hecho, en ninguno de los libros de actas de la Cofradía hemos podido constatar firma de mujer alguna, siendo así que en ocasión de tomar acuerdos trascendentales aparece la firma de todos los cofrades reunidos. Ese día en la iglesia se tocaba a Gloria.
Esa misma noche, después de cenar, era cantada por los mozos la albada de S. Sebastián[20] frente a la casa del 1º mayordomo saliente. Allí habían estado cenando juntos los mayordomos salientes y los entrantes junto con el cura. Tras el cántico, el mayordomo debía sacar algo de dulce (era habitual la uva de moscatel), algo de beber (anís, aguardiente), pastas y cañamones. Después había baile.
21 de Enero. 2º día: Se hacía una comida conjunta en la Casa del Lugar. La mesa presidencial estaba ocupada por los mayordomos entrantes y salientes y el cura. Los cofrades varones[21] iban acompañados de sus hijos, niños o niñas que vivieran en su casa. Cada uno llevaba las viandas desde casa. Se repartían tres tazas de vino a cada cofrade y antes de empezar a comer cada uno las echaba a su bota. Al terminar la comida se daba una torta[22] a cada uno de los cofrades. Uno de los mayordomos entrantes leía el nombre del cofrade y el otro entregaba la torta, cobrando los mayordomos salientes, en el momento de la entrega, los reales o pesetas de cuota. Los niños presentes recibían cañamones con piñones ó con pasas
22 de Enero. 3º día: Ese día, no considerado estrictamente parte de la fiesta, se empleaba por los mayordomos salientes, esto es, aquellos que habían finalizado el mandato aquel año, para repartir casa por casa tres tazas de vino y la torta a cada viuda de cofrade difunto.
Finales del siglo XX y principios del XXI
Hoy en día ya no se celebra la fiesta de la misma manera por el escaso número de vecinos y en consecuencia de cofrades. A partir de la década de 1960 los cofrades comenzaron a reunirse a comer en casa de uno de los mayordomos, siendo ambos mayordomos quienes corrían con todos los gastos. En el transcurso de la comida se utilizan las copas de la Cofradía, bebiendo todos vino de ellas al finalizar la comida.
El año 1997 se decidió por acuerdo unánime trasladar la celebración de la festividad de S. Sebastián al sábado anterior al día 20 de enero (si éste no cayera en sábado) de manera que siendo en fin de semana pudiera facilitarse la adscripción de nuevos cofrades que no residieran de manera habitual en el pueblo.
En 1998 se acordó que la cofradía se encargaría de organizar una comida, costeada a escote entre los comensales, en la que participan los cofrades y familiares, así como cualquier otra persona del pueblo que así lo desee, celebrándose tras ella la junta de los cofrades en la que tras levantar acta designando los nuevos mayordomos, haciendo las cuentas y tomando los acuerdos pertinentes, se continúa con el ritual de las copas de la cofradía y se reparten las tortas entre los cofrades.
En 2018 durante la procesión el santo se soltó de las andas en la calee de la Iglesia y cayó sobre la cabeza de uno de los porteadores, afortunadamente sin graves consecuencias, y sufriendo la talla una rotura. Se decidió proceder a su restauración completa llevándola el especialista Miguel Ángel rodríguez en su taller de Soria. Aquel mismo año se estrenó como prior de la cofradía el nuevo párroco, Victor Sanz, sustituyendo a quien lo había sido durante 42 años, Fausto Nafría.
En 2021 y 2022 no se hizo celebración alguna debido a la pandemia de Covid que desaconsejaba toda reunión, siendo reanudada de nuevo en 2023.
Obligación de participar en la actividad de la Cofradía
Aquellos que faltaren a los actos de la cofradía debían pagar un cuarterón de cera como multa, existiendo la costumbre, al menos antes del siglo XX, de procederse a realizar un recuento de los hermanos tras la celebración de las vísperas. Parece que tras la eliminación de las vísperas, el recuento y las multas dejan de existir.
En 1999 se decidió que si pasan 4 años sin que un hermano o hermana justifique su ausencia el día de la celebración de S. Sebastián, sea despedido automáticamente de la cofradía.
Gastos
Los gastos básicamente de cera y misa se reparten entre todos los hermanos, siendo norma, que viene al parecer desde al menos la primera mitad del XVIII, que hayan de abonarse en el plazo de 20 días desde que los mayordomos aprueben la cuenta. Al pago están obligados todos los cofrades, aunque estén ausentes o enfermos el día de la colación y en consecuencia no reciban torta o vino., Si un cofrade no pagara su parte, debía abonar una multa de un cuarterón de cera. En 1804, ante el aumento de la morosidad se decide la expulsión a perpetuidad de aquellos cofrades que no paguen.
Del pago del dinero de misas son excluidos los solteros a tenor del decreto de 1804.
En 1804 se señala que los mayordomos habrán de hacer frente a los gastos de los religiosos que a principios del XIX, como hemos señalado, acudían a ayudar al abad a confesar y hacer el sermón. De ese gasto han de serles restituidos 45 reales. Y si un mayordomo no tuviere posibilidades de alojar de manera adecuada al religioso, el abad señalaría a otro cofrade para que lo hiciera, estando este último obligado bajo pena de media libra de cera.
Para ver a cuánto podían ascender antaño las cuentas anuales citaremos, a modo de ejemplo, los gastos del año 1747 según las cuentas aprobadas el 28 de enero de 1748:
Ingresos:
- 6 Reales por cuotas de entrada.
Gastos:
- Misas (del día del Santo y el siguiente) 7 Reales
- 24 misas por los hermanos difuntos 48 Reales
(3 por cada uno)
- Incienso 1 Real
- Ofrenda que se lleva a la Iglesia 20 Reales y 6 maravedis
- Costo del libro 5 Reales y 20 maravedis
- Media libra de cera 4 Reales
- 24 panes de caridad 26 Reales y 13 maravedis
- 5 cántaras de vino 32 Reales y 13 maravedis
- 19 libras de sardinas 13 Reales y 14 maravedis
- 2 libras de aceite 13 Reales y 14 maravedis
- Fruta y otros (para las personas de Mesa) 10 Reales
- De hacer la cuenta 2 Reales
En 1886 los gastos, aparte de las misas, consisten en el costo de 3 medias de trigo para las tortas y del aceite para unas empanadas.
A partir del año 2000, la práctica es que el gasto de la comida se reparta entre todos los comensales, siendo los mayordomos salientes los encargados de organizar la infraestructura necesaria y la coordinación para el evento. Asimismo, los mayordomos encargan a su cuenta los panes de anís que son repartidos entre los cofrades y abonan el cargo de la misa.
APÉNDICE
CONSTITUCIONES DE LA COFRADÍA DE SAN SEBASTIÁN.
CONSTITUCIONES DE LA COFRADIA DE SAN SEBASTIAN. circa 1664[23]
1 ….todos los vecinos deste lugar ……su entrada en ella y si algun vecino pidiera la ….para su muger en dicha cofradia sea tambien admitida pagando de entrada cada uno asi hombres como mugeres media libra de zera y un real.
2 Que ningún mozo soltero sea admitido en esta Cofradía si no es vecino y pechero en el pero el hijo mayor varon que queda en cada familia habiendo su padre cofrade en esta cofradia muerto su padre, sea el hijo admitido a esta Santa Cofradía sin pagar entrada y goce en lo espiritual de todos los sufragios que se hacen por dichos cofrades como cualquier cofrade della, pero a la junta y colacion que hacen los cofrades el dia de san Sebastian por la tarde no sea admitido hasta que como dicho es o se case o sea vecino.
3 iten es constitucion que el dia de san sebastian se diga misa cantada deel santo por los cofrades de esta cofradia y el dia del santo a visperas y al dia siguiente a missa se haga un oficio de animas ….por los cofrades difuntos desta cofradia ……missas se den al cura sus y todos los cofrades tenga…….cios asi el dia del san…..y a missa pena de una……tare alguno sin causa…..
- Item es constitucion que cada…..de los he…..de esta santa cofradia tenga obligacion a los mayordomos de ella de pagarles lo que les repartieren de gastos de zera y missas y de todo lo demas dentro de veinte dias de como se haga la quenta en cada un año de dicha cofradia pena de un quarteron de cera a cada hermano que no lo cumpliere en cada un año.
Joan Gonçalez Del Rincon
El capellan Juan Martinez
Francisco de Chercoles
Balttasar del Fuentelsaz
y otras siete firmas ilegibles.
CONSTITUCIONES DE LA COFRADIA DE SAN SEBASTIAN 1765[24]
Este libro da principio a las Cuentas de la cofradia/ de el Glorioso martir san seuastian. Se compro á/ orden de su majestad el señor Don Joseph[25] (roto) cura pro/pio de esta Parroquial y Abad de ella, lo que fue decre/tado en la Junta que se celebro en cassa de Diego Martinez/ y Matheo de la Banda maior domos en este lugar de/ Cañamaque año de el señor de mil setezientos y cuarenta/ y ocho. Y por cuanto las constituciones en el libro antiguo/ estan maltratadas y algunas rotas, se an puesto en este/ al pie la letra. Son como se sigue:/
(al margen: constitución primera) Primeramente que cualquira vezino que pidiere la/ entrada en esta cofradia y en ella fuere admitido, pague/ de entrada media libra de zera y un real. Y lo mismo/ las mujeres que se admitieren./
(al margen: segunda) Yten es constituzion que ningun mozo soltero sea admitido/ en esta cofradia si no es que sea vezino pechero en el. Pero/ el ijo maior que quedare varon que quedare en cada familia a/biendo sido su padre cofadre (sic) muerto, muerto(sic) su padre/ sea el ijo admitido sin pagar entrada y goce en lo espi/ritual todos los sufragios que se azen por los cofradres(sic). Pero/ a la junta y colazion que azen los cofradres el dia de san/ seuastian por la tarde no sea admitido asta que sea ve/cino o se casse.
(al margen: terzera) Yten es constituzion que el dia de san sevastian se diga/ missa cantada de el santo por los cofradres de esta cofra/dia, Y el dia de el santo visperas y al dia siguiente a missa/ se aga un ofizio de aniversario por los cofradres difuntos/ (roto) estas dos missas se den al cura seis reales y uno al sacristan// (fol. 1vº) y todos los cofradres tengan obligazion assistir a los / dos ofizios, assi el dia de el santo como el dia de el ani/versario pena de un cuarteron de zera por cada vez/ que faltare alguno sin causa lexitima.
(al margen: constituzion cuarta esta rota no se ha podido ler (sic). quinta) Yten es constituzion que los hermanos de esta santa cofra/dia tengan obligazion a los maior domos a pagarles lo que/ les repartieren de gastos de zera y missas y de lo demas den/tro de veinte dias de como se aga la cuenta cada un año de/ dicha cofradia, pena de un cuarteron de zera a cada hermano/ que no lo cumpliere.
Y por cuanto lo convenido en esta cons/tituzion es lo principal para la conservacion de la santa cofra/dia y haversen (sic) experimentado que en la paga de lo que es repar/tido por hermanos de lo espìritual y temporal la pena del/ cuarteron de cera en dicha constituzion impuesta no ha servido/ de remedio, determino la cofradia con asistencia del señor/ Abad que el hermano que de aqui en adelante no pagare/ para fin de los dichos veinte dias sea excluido y de ninguna/ manera vuelto a admitir a esta confraternidad y para que/ conste lo firmaron en Cañamaque y henero 17 de 1765.
Miguel de la Thorre (rúbrica). Domingo Martinez (rúbrica). Juan Martinez Amo (rúbrica). Francisco Yubero (rúbrica). A ruego por los maiordomos Carlos Bravo y Miguel Cestero, Miguel de la Thorre (rúbrica).//
DECRETO DE LA COFRADIA DE SAN SEBASTIAN 1804[26]
En el lugar de Cañamaque en veynte y dos días del mes/ de henero de este año de mil ochocientos y quatro. Per/sonalmente constituidos los hermanos de la cofradia/ del Glorioso Martir san Sebastian en la casa de Ben/tura Rubio y Miguel Sanchez actuales mayordomos es/pecial y señaladamente el Señor Don Francisco Bela cura parroco// del dicho lugar y Abad de esta cofradia unanimes y conformes/ todos los hermanos de ella pactaron y ordenaron lo siguiente/.
Primeramente ordenaron y se conformaron que desde oy en ade/lante y en todo tiempo se admitan hombres y mujeres en/ esta Santa Cofradia haviendo comulgado aunque sean solteros/ con arreglo a la primera fundacion y que estos al segundo/ año de su entrada paguen la media libra de zera y dos reales/ como es costumbre y hademas en el dia de su entrada otros/ dos reales por el coste del brebe de su Santidad y estos dos reales ha/demas de la entrada los han de pagar qualquiera que se hadmi/tiese por hermano y el coste de religioso para confesar y predi/car las (ilegible) del santo se ha de escotar entre todos los hermanos./
Que todos los que se admitiesen por hermanos y fuesen (ilegible)/ han de entrar sirviendo por anti casados, segun se acostum/bra, pagando su entrada segun costumbre y que la viuda/ que entrare hermana ynterin se mantenga viuda no sea obliga/da a servir la colacion contrivuyendole con la torta y el/ vino acostumbrado, pagando los dos reales del escote. Pero si to/mase estado de matrimonio y el marido no fuese hermano/ ha de ser obligada ha dar la colacion como se acostumbra// por orden de vecindario.
Yten que al salir de visperas de difuntos el dia del santo saldran/ de ellas todos los hermanos y se contaran como es costumbre y el/ que faltase será multado segun constitucion en un quarteron/ de cera y lo mismo a todas las funciones de cofradia del santo./ y concluido que sea el recuento se dara un trago a cada uno de/ los hermanos casados y viudos y no ha los solteros. Y estos/ no pagaran los dos reales de escote para misas hasta que tomen/ estado y que al dia siguiente de el santo se dara la colacion que se/hacostumbra (ilegible) / de los quatro el dia anterior./
Yten que ha de ser de cargo de los mayordomos que sehan la conducion/ del religioso y su manutencion pagandoles por todo este/ coste se les ha de abonar quarenta y cinco reales. Y por el sermon/ y confesar se le ha de avonar al religioso quarenta reales y que/ si algun mayordomo por su pobreza y mal acomodo de casa/ no pudiese tener con la devida decencia al religioso, sea obliga/do a tenerlo en su casa por el mismo salario el hermano/ que señale el Señor Abad y que no pueda resistirse bajo la/ pena de media libra de cera/
Yten que en lo subcesibo todas la juntas que ocurriesen hala/ cofradiase han de hacer en la Casa de Ayuntamiento.//
CONSTITUCIONES DE LA COFRADIA DE SAN SEBASTIAN 1848[27]
En el lugar de Cañamaque en trece días del mes de Enero de mil ochocientos cuarenta y ocho, reunidos (ileg.) la Casa Consistorial de este pueblo los hermanos del martir San Sebastián y principalmente el Abad de dicha Cofradía Don Pascual García se acordó lo siguiente:
1º.- Que pues tomaron en el día 20 de enero de mil ochocientos cuarenta y siete las varas de la cofradía de nuestro Mártir San Sebastián para serbirlo en el año actual los hermanos Aquilino Martínez y Santos Giménez, aunque con protesta de defenderse según el derecho que les asista y no lo han hecho en manera alguna mas es que altercando a que no quieren serbirlo; se estimó conbeniente cesáran de ser hermanos y pertenecer a ella en ninguno tiempo; así como también el hermano Domingo Gallego y Tomás Ruiz en la misma forma que los anteriores.
2º.- Que cualquier hermano que al llegar a su casa al serbir al Santo se resistiese a hacerlo como lo han hecho los cesantes Santos Giménez, Aquilinio Martínez y Domingo Gallego, pague en lugar de la colación que se halla establecida de pan y vino ciento sesenta R. en beneficio de dicha cofradía, quedando a elección de ésta el hacer la distribución de dichos maravedis en la forma que mas estime conbeniente.
3º.- Que el hermano que no se hallase ausente ó enfermo el día de la colación que será al día siguiente de San Sebastián, y no acudiese a dicha casa[28] a recibirla, pagará igual que los demás hermanos y no recibirá cosa alguna. Así dichos señores, lo acordaron ordenando al propio tiempo que todo hermano a de serbir donde tomo la torta y no en ninguna otra parte como se dice en el acuerdo que se establecio en el año de mil ochocientos treinta y ocho, pues que ni aunque compre ni mude de casa sea en la forma que quiera solo viene obligado a servirlo en la casa que tomo la torta como queda dicho.
De ser así, lo firmaron dichos señores y hermanos que digeron saber de que yo el secretario certifico.
Nota. Que si resultare que por algun mal querer de los hermanos cesantes hubiere algún trastorno o cesigiere (sic) alguna autoridad alguna multa por la reunión de hermanos, se constituyen a pagar toda multa y que se imponga y cualquiera otra vejación. Y de ser así lo firman.
Advertencia. Cada hermano ha de satisfacer tres reales en el acto de tomar la torta, con los cuales concluye su pago.
ALBADA DE SAN SEBASTIAN
Echaré la bien llegada
yo que primero llegué
a cantarles una albada
no se si la acertaré.
El día veinte de enero
que grande dicha tuvieron,(bis)
todos los hermanos juntos
ganaron el jubileo. (bis)
Lo habéis hecho con victoria
y triunfo de los desvelos, (bis)
en la iglesia parroquial
para el Reino de los Cielos. (bis)
Lo han sacado en procesión
alrededor del lugar, (bis)
ofreciéndole homenaje
al Santo tan singular. (bis)
Fue capitán valeroso
del emperador romano, (bis)
y defensor de la guerra
el más valiente soldado. (bis)
A los hermanos y hermanas
que han servido esta hermandad, (bis)
de San Sebastián Glorioso
las gracias debemos dar. (bis)
Por las buenas composturas
que con acierto han obrado, (bis)
de sacar buenas las tortas
a gusto de los hermanos. (bis)
El Santo les dará aumento
en sus bienes y ganados,(bis)
y salud a las personas
por lo bien que se han portado.(bis)
Dios bendiga los manjares
que en esta mesa haya habido, (bis)
lo primero digo el pan
lo segundo digo el vino. (bis)
Las cucharas son de orquiria[29]
los vasos de cristal fino(bis)
los cuchillos son de acero
los manteles de hilo fino. (bis)
A todos los de esta casa
del lugar y forasteros, (bis)
les damos las buenas noches
como nobles caballeros. (bis)
Ya está la albada cantada
y al cabo la he acertado
en el umbral de esta puerta
dejo un clavel encarnado.
[1] Cofradía de la Santa Veracruz y Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.
[2] Se encuentran depositados los dos primeros en el Archivo Diocesano de Osma. Rf. 107/20.
[3] En Torlengua, Fuentelmonge, Valtueña o Miñana por ejemplo.
[4] D. Joan González del Rincón.
[5] Lo que equivaldría a admitir a aquellas personas que vivían independientemente de su familia y pagaban impuestos. Y ello porque la condición de vecino se asimilaba al cabeza de familia. Dicho de modo más llano, los solterones podían ser admitidos en la cofradía pero no los solteros jóvenes que aún vivían con sus familias.
[6] Hombre con evidente preparación intelectual, nacido en San Pedro Manrique y enterrado en la parroquia de S. Juan Bautista, quien dejó interesantes documentos acerca del municipio y la parroquia.
[7] Ver el texto literal de las constituciones en el apéndice.
[8] Documento emitido por el Papa de manera menos solemne que las bulas. Desconocemos su contenido.
[9] Circunstancia que no aparece en las costituciones.
[10] El lugar era importante para fijar el turno según el adra y dio pié a diferentes conflictos como veremos.
[11] En la que se integraba prácticamente todo el vecindario.
[12] Primer libro de la cofradía de S. Sebastián en Cañamaque. (1650-1747). Rf. 107/20. Archivo Diocesano de Osma.
[13] Ya en el siglo XX no existe constancia de esta práctica.
[14] Ver mapa en el apéndice
[15] La existencia de vísperas otorgaba antiguamente mayor importancia a las celebraciones. Probablemente el abad y el sacristán serían quienes guiaran las antífonas y salmos.
[16] Ver decreto de 1804 y acta de 20 de Enero de 1886. Rf. 107/20
[17] Se deduce de las constituciones de las constituciones del XVII y XVIII, y en 1804 se afirma explicitamente que viene siendo costumbre. Ya en el siglo XX no hay memoria de que se procediera a recuento alguno en esta cofradía.
[18] En las constituciones de 1804 se señala que a partir de entonces todas las reuniones de la cofradía se celebrarán en la “casa de ayuntamiento”.
[19] Son dos tazas que se han convertido en un símbolo significativo de la Cofradía.
[20] Ver la letra de la albada en el apéndice.
[21] Los testimonios recogidos coinciden sin excepción en la ausencia de mujeres adultas en la colación.
[22] Se trata del pan de anís al que nos hemos referido anteriormente
[23] Archivo Diocesano de Osma. Primer libro de la cofradía de S. Sebastián en Cañamaque. (circa1650-1764). Rf. 107/20. Consta en el documento Rf.107/14 que en 1664 es cura Joan González del Rincón apareciendo asimismo también algún otro de los testigos como Fuentelsaz.
[24] Archivo Diocesano de Osma. Segundo libro de la cofradía de S. Sebastián en Cañamaque. Rf. 107/20.
[25] Con toda probabilidad Joseph Ruiz, cura de Cañamaque en esa fecha a tenor de otros documentos eclesiásticos.
[26] Archivo Diocesano de Osma. Tercer libro de la cofradía de S. Sebastián en Cañamaque. Rf. 107/20.
[27] Ibid.
[28] Se refiere a la casa consistorial.
[29] Algunos dice “armiño” en lugar de “orquiria”. Ni una cosa ni la otra tiene significado alguno.
Me ha encantado el nuevo relatado del tío Michito, me parece como en tus relatos anteriores un trabajo extraordinario, los tengo guardados para ir encuadernandolos. Gracias por darnos a conocer, como era la vida de nuestros ancestros en Cañamaque, el pueblo de mi madre Patro que tanto amo y que ese amor nos transmitió a sus hijo, nietos y biznieto. Soy pantaleona y Cañamaca de corazón. Felicidades, este San Sebastián es muy especial para ti, nos hubiera encantado asistir, pero creo que no va a ser posible( Ruben es nuestra prioridad). Viva San Sebastián y su mayordomo